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Nuevos Petroglifos de la isla Zapatera

Zapatera revela secreto milenario

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Zapatera revela secreto milenario 

Los petroglifos descubiertos recientemente en la isla Zapatera fueron catalogados como “asombrosos” por el arqueólogo Rigoberto Navarro Genie al observarlos por primera vez. /LA PRENSA/O. VALENZUELA

Wilder Pérez R.
nacionales@laprensa.com.ni

LA PROMOCIÓN

Rafael Córdoba, político retirado que promueve el último descubrimiento de petroglifos en Zapatera, quiere garantizar la conservación de estas figuras, pero también quiere lanzar el sitio como un destino turístico.
El objetivo es que los visitantes puedan apreciar Las Piedras de Gustavo Cuix, como “el descubrimiento más importante en Zapatera después del que hizo (Efraín George) Squier”, según Córdoba, en referencia a la piedra gigante de la isla El Muerto. Esa roca tiene 50 metros de ancho por 25 metros de largo, y más de 120 figuras grabadas desde el año 650 antes de Cristo, aproximadamente. Sin embargo, el arqueólogo Rigoberto Navarro Genie advirtió del peligro de llevar a grandes grupos de turistas al lugar, ya que podrían dañarlo, pues los sitios arqueológicos quedan a la intemperie desprotegidos. En el caso de los petroglifos recién descubiertos, el problema es doble porque se trata de un sitio que era visitado a lo sumo por una veintena de personas algunas veces al año, y probablemente no aguantaría visitas masivas semanales, según el especialista. De cualquier manera, Córdoba indicó que hay personas e instituciones interesadas en apoyar la conservación del lugar.

Dos campesinos descubrieron una obra monumental que pasó oculta por unos mil años

Un par de jóvenes campesinos descubrió recientemente un secreto indígena que se mantuvo bien guardado durante unos mil años en la isla Zapatera.

Se trata de siete enormes rocas esculpidas con petroglifos que van desde un impresionante lagarto estilizado, hasta una mano gigante grabada debajo de una piedra, en un ángulo casi imposible de lograr.

Inspirados en la necesidad de variar su menú en un poblado donde reina la pobreza, el 10 de julio de este año Germán Palacios Álvarez y Leonel Blandón decidieron ir de caza al cerro Santa Julia, en el centro de la isla, ubicada en el Gran Lago de Nicaragua.

Un mal día de cacería los obligó a abandonar el camino y tomar un descanso en las rocas cubiertas de líquenes y ramas. Ellos conocían las rocas. Incluso algunos de sus amigos habían levantado un cerco entre las mismas, pero nunca antes habían visto las obras artísticas de los antepasados chorotegas.

“¡Asombroso!” Esa fue la primera exclamación del arqueólogo Rigoberto Navarro Genie, uno de los que más ha estudiado el pasado de la isla Zapatera, nombre que para algunos especialistas significa “muro de piedra”.

Pero las piedras encontradas en Santa Julia no forman un muro. Por el contrario, parece un centro ceremonial, ya que se elevan como edificios y están agrupadas formando casi un círculo.

En un rapto de inspiración, el promotor del descubrimiento, Rafael Córdoba, compara la escena de las rocas con los moais de la isla de Pascua en el Océano Pacífico, aunque estas no son esculturas.

CENTRO DE CEREMONIAS

De hecho se trata de un sitio que los precolombinos utilizaban para realizar rituales relacionados con las deidades de la tierra y el agua, según las conclusiones preliminares del arqueólogo.

Aunque Navarro Genie considera que se necesitan estudios minuciosos para captar el verdadero significado de los petroglifos, está convencido de que quienes llegaban ahí, a juzgar por los penachos, no era gente común y corriente, tampoco eran guerreros, sino que tenían un alto rango social o religioso, algo así como jefes o chamanes.

El arqueólogo estimó que probablemente los grupos que se reunían unas cuantas veces al año en ese lugar no superaban las 20 personas.

Navarro Genie insiste en que, por la importancia del descubrimiento, se deben hacer estudios profundos en el sitio, lo que podría arrojar información valiosa, como el hecho de confirmar si los indígenas practicaban sacrificios humanos en el lugar.

Córdoba, por su parte, aseguró que su promoción incluye las investigaciones necesarias, aunque para eso habrá que buscar financiamiento.

El promotor ya llevó al sitio a algunos medios de comunicación y a un grupo de estudiantes de Turismo. También pretende convencer a algunos embajadores para el patrocinio.

Córdoba pretende dar a conocer el lugar como Las Piedras de Gustavo Cuix, en honor a un sobrino suyo apasionado por la arqueología de Zapatera que falleció después del descubrimiento.

La isla y sus alrededores es uno de los sitios arqueológicos más ricos de Nicaragua. Ahí se han encontrado esculturas, petroglifos, herramientas, vasijas y casi cualquier vestigio precolombino del que se pueda hacer mención.

Todavía hoy en día es fácil encontrarse alguna pieza de aquella época en cualquier parte de Zapatera, incluso cerca de los caminos más utilizados por los pobladores de la isla.

Para Navarro Genie, en la isla Zapatera, de 52 kilómetros cuadrados de extensión, vale la pena darse cabezazos en las ramas bajas de los árboles, ya que si uno busca con paciencia de seguro encontrará alguna “herencia” precolombina.

El arqueólogo de hecho lo experimentó. Encontró una piedra muy útil para los indígenas llamada obsidiana. También pegó la cabeza en alguna rama.

LUGAR ESTRATÉGICO

En el caso de las rocas, no hay evidencias de que hayan sido trasladadas hasta ese lugar. Para llegar hasta ahí se necesita andar dos horas de camino a caballo, media hora más en cuestas inclinadas y otros cinco minutos entre piedras de menor tamaño.

La cuesta es tan inclinada que subir rocas de varias toneladas de peso entre bosques y sin maquinaria hasta la cima de esa colina parece misión imposible.

Aún así, Navarro Genie mantiene que “los lugares no eran casuales”. En este sentido, el arqueólogo asegura que los indígenas hacían cosas en sitios que tenían condiciones especiales, de acuerdo con su mitología, tradiciones y estrategia topográfica paisajística.

“En este caso lo puedo percibir como estrategia, número uno, topográfica, porque a la altura donde está este lugar se puede observar en la distancia el paisaje del lago y se ve claramente la isla El Muerto, viendo hacia el norte”, comenta el experto.

Navarro Genie también recuerda que El Muerto tiene una cantidad extraordinaria de petroglifos y saca más conclusiones. “Hay una conexión estratégica y probablemente religiosa, son dos puntos ceremoniales que tienen contacto visual en la distancia, y la isla El Muerto tiene contacto visual con otro punto importante de la isla Zapatera, Zonzapote”, añade. Los tres puntos forman un triángulo visual. Desde la colina frente al cerro Santa Julia se observa El Muerto y Zonzapote. Desde El Muerto se mira Zonzapote y la colina, y desde Zonzapote se divisan la colina y El Muerto.

Cualquier cosa que ocurriera en uno de esos lugares era fácilmente reconocible en los otros dos puntos de forma simultánea.

Para el arqueólogo todas las pistas encontradas son indicio de que el sitio elegido por los indígenas para hacer sus rituales y grabar sus percepciones del mundo en que vivieron no fue casual, aún cuando las rocas hayan existido con anticipación y no fueran acarreadas como los moais.

LA TRASCENDENCIA

El sitio ya es calificado por Navarro Genie, Córdoba y quienes lo conocen, como uno de los más importantes del archipiélago de Zapatera.

La trascendencia, según el arqueólogo, está en la particularidad de los elementos descubiertos. “En la arqueología, cada elemento antiguo es único, porque nada era fabricado en fábrica, y todos esos son objetos artísticos que nos revelan un símbolo social, un trabajo determinado y parte del imaginario, de la conciencia de esa época”, explica el especialista.

Pero hay algo más. “También nos revela que es un conjunto muy importante, un grupo de piedras con petroglifos bien conservados, con dibujos bastante claros, muchos de ellos naturalistas, con algunas variantes, que pueden ser más o menos interpretados”, según Navarro Genie.

En la escuelita ubicada en una playita de Zapatera, frente a la isla El Muerto, el profesor Lázaro Edén García Leiva imparte primaria multigrado para los niños campesinos de la zona. Lamenta no tener conocimientos profundos sobre los antepasados isleños, pero alaba el interés que muestran sus alumnos, que viven la preadolescencia.

“Para dar las clases lo que hacemos es que siempre nosotros nos basamos en la comunidad, utilizamos la comunidad como medio de aprendizaje, a los niños los ponemos a hacer investigaciones sobre la comunidad, empezamos a dar reseñas históricas sobre sus comunidades, entonces es de esta forma que aprenden sobre las cosas de la comunidad, pero en sí no tenemos información precisa”, comenta García.

Subir hasta el sitio del descubrimiento tampoco está al alcance del maestro y sus alumnos, de modo que se conforman con las leyendas locales basadas en las expediciones de arqueólogos del siglo antepasado y apelaciones a lugares conocidos de fácil acceso.

La pobreza en Zonzapote es tan extrema, que en estos momentos ningún isleño tiene posibilidades reales de convertirse en un arqueólogo y resolver todos los misterios de Zapatera. Ni siquiera hay una mínima pulpería.

Sin embargo, Navarro Genie no descarta que con más apoyo a la educación en la isla, alguno de estos niños lo logre, ya que, asegura, “este descubrimiento nos muestra que la isla Zapatera todavía tiene muchos secretos por revelar”.

Fuente: “http://archivo.laprensa.com.ni/archivo/2007/noviembre/26/noticias/nacionales/229184_print.shtml”

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